Mead, el interaccionismo simbólico e Internet

Reflexiones sobre cómo entender y estudiar lo digital desde los aportes de Mead

Hace ya un tiempo-no-digital, Mead reconoció que si se pretende entender el pensamiento, el individuo y la sociedad, se debe de pensar más en el aspecto social que en el individual. Esto quiere decir que detrás de un gesto o una conducta humana no hay un idea, impulso o reacción interna esencial que se pueda separar del medio que la produce, o mejor dicho, de la que emerge. De hecho, parafraseando al autor, podríamos decir que el pensamiento (espíritu) jamás puede encontrar expresión y existencia sin una serie organizada de relaciones e interacciones en las que el individuo participa, y por ende, que le posibilitan su consolidación como persona.

No es que tengamos una personalidad auténtica que produce lo que llamamos “social”, al juntarse con otros seres iguales de auténticos y autónomos. Lo social, desde esta perspectiva, no es una síntesis de la mezcla de personalidades únicas en contacto. Sino, al revés, lo social, es decir, la organización, las interacciones y la estructura en la que los individuos se desempeñan, es lo que determina la forma del pensamiento, la persona y las características de la sociedad (a gran escala).

En definitiva, se trata de pasar de una teoría que toma a los individuos y a sus experiencias individuales como anteriores al proceso social, a otra que invierta la forma de abordar la realidad, es decir, que entienda al proceso social como lógicamente previo a los individuos y su propia experiencia. De ahí la relevancia, en la conformación de la persona, de las interacciones humanas, del medio social en el que se producen estas relaciones, y sobre todo, de la capacidad de la persona para constituirse como objeto a partir de un lenguaje de naturaleza social y universal, ya se entiende porque produce la misma reacción tanto en la persona que lo enuncia como en la que recibe la secuencia de palabras o símbolos significantes.

Ahora bien, Mead escribió esto ya hace unos años (1934). No había ni Internet en estos tiempos, ni mucho menos Social Media y todas sus derivaciones interactivas que requieren del aspecto socio-tecnológico y socio-digital actual. Lo cual, inmediatamente, nos lleva a las siguientes preguntas: ¿es válido el interaccionismo simbólico para entender las sociedades derivadas del capitalismo cognitivo y la globalización digital? o mejor dicho ¿cómo analizar Internet desde el interaccionismo simbólico de Mead a pesar de los años que han transcurrido desde su postulación teórica?

La respuesta a estas preguntas se puede esbozar desde dos dimensiones. La primera se deriva de lo ontológico, es decir, de la naturaleza de los elementos que se encuentran en Internet y el modo de entenderlos (epistemológico). En concreto, el interaccionismo simbólico posibilita pensar lo que ocurre en Internet como un universo simbólico lleno de interacciones, gestos significantes, símbolos y personas (resultantes de la relación del otro generalizado, el mí y el yo) que se encuentran en constante movimiento. No es un mundo aparte, es un modo de ser de la persona en la cotidianidad actual.

Cuestión que nos permite entender la arquitectura web, los algoritmos y los sitios web como elementos que construyen el entorno social digital. Y por otro lado, nos posibilita la conceptualización de los likes, los comentarios y las reacciones como gestos y símbolos sociodigitales cargados de significaciones que son producto de la negociación y la relación humana en ambas esferas (online/offline), y sobre todo, que participan tanto en la construcción del universo simbólico colectivo como en la emergencia de la persona como un proceso digital y no digital.


La segunda dimensión tiene que ver con una cuestión metodológica. Si queremos estudiar lo digital desde el interaccionismo, más que centrarnos en las actitudes digitales como expresiones de síntomas internos de las personas, podemos pensar que estos gestos significantes o símbolos que deambulan cotidianamente son el eje central del análisis. Los likes y los comentarios nos permiten entender no sólo qué ocurre en lo digital, sino cómo se conforma la persona a través de estos medios (por ejemplo: de qué manera las publicaciones edifican una versión del yo que se extrapola a lo offline) y de qué manera se construyen colectivamente símbolos (por ejemplo: los Memes con tintes políticos) que no sólo intervienen en la realidad online sino también en la offline.

Mead nos comenta que “sólo después de haber pronunciado la palabra que está diciendo, nos reconocemos como la persona que la ha pronunciado”. Pensemos esto de la siguiente manera: “sólo después de haber pronunciado (dado) la palabra que está diciendo (un like a la publicación), nos reconocemos como la persona que lo ha pronunciado (lo ha emitido). Los likes no sólo sirven para traducir el deseo en algo medible (datos), o para resaltar que nos gusta algo, también se vuelven puntos medulares para constituirnos como personas en este continuum digital y no digital que llamamos vida; y eso es sujeto/objeto de estudio desde la sociología y la psicología social a partir del interaccionismo simbólico.

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