Internet, Zizek y la interpasividad

¿Somos sujetos interpasivos? Zizek y una descripción de la lógica actual de la era digital

Zizek nos rompió la cabeza de nuevo. Ahora, desde su sarcasmo, desde su ironía y desprecio teórico al multiculturalismo, y en especial, desde sus ejemplos sencillos, a la medida, esto significa, para aquel que quiere una explicación a la carta, o mejor dicho, con lo que se le atraviesa todos los días: la vida y los objetos cotidianos. Por eso, en su libro “En Defensa de la Intolerancia”, se esfuerza en traer el ejemplo del Tamagochi para entender el concepto de interpasividad y su relación con la post-política actual.

De hecho, todos (o casi todos) jugamos algún día con ese dispositivo-juguete-ideológico que se dedica, todo el día, a darnos órdenes por hambre, sueño y necesidad de cuidados. Para Slavoj, este es el ejemplo perfecto de un proceso interpasivo porque produce que nuestra actividad frenética se traduzca en la pasivididad del bicho electrónico. Si dejamos de actuar, el Tamagochi muere no sin antes haber hecho un montón de signos-queja a nuestra persona. Es un proceso inter: su pasividad depende de nuestra actividad.

También nos da el ejemplo de las risas enlatadas. Y para ello retrata la rutina cliché post-trabajo: la persona llega de sus horas laborales, se sienta o acuesta en el sofá-cama, y enciende el televisor o laptop para observar un programa de televisión. Digamos que lo usual es que elija la serie Friends, de modo que en su periodo de ocio y descanso se encuentra interactuando con distintos actores, tales como Joey, Rachel, Phoebe, Ross, Chandler, Mónica, y sin darse cuenta, con un montón de personas que se ríen con cada enunciado o acto que los guionistas consideran humorístico por sí mismo. Estas risas provienen de actores invisibles, pero actores al final de cuentas.

Ahora bien, y es justo el punto del autor, estas risas enlatadas parecen insignificantes, pero resulta que son todo lo contrario. Zizek menciona que lo que ocurre con este tipo de programas es que uno se vuelve un sujeto pasivo por la actividad de la serie, ya que incluso ésta se ríe en mi lugar, es decir, realiza y representa la experiencia del espectador. Dejándonos simplemente como cuerpos inertes que al final de la serie se sienten relajados sin haberse reído (la mínima actividad).

Tomando las palabras del autor, podríamos decir de forma un poco contundente que la característica distintiva de la interpasividad es que con ella el actor (persona u aparato tecnológico) no deja de estar, incluso frenéticamente, activo, pero desplaza de ese modo hacia el otro la pasividad fundamental de su ser. Se refiere, no a una situación en la que otro me sustituye, hace algo en mi lugar, sino a la situación opuesta, en la que estoy permanentemente activo y alimento mi actividad con la pasividad del otro.

En Internet la lógica no es tan distinta. Esto desde dos vías contrapuestas: por un lado, con los nuevos medios electrónicos, el consumo pasivo de un texto o de una obra de arte se ha acabado: ya no sólo miramos la pantalla, sino que interactuamos cada vez más con ella. Nuestro estar-devenir en los medios socio-digitales depende de nuetra actividad frenética. Lo pasivo, por tanto, se concentran en las plataformas digitales que generan que existan sujetos que para estar en ellas deban colgar contenido todo el tiempo o, al menos, navegar y espiar a los otros. Ambos procesos son activos ya que los algoritmos miden tanto la actividad explícita (dar like) como la actividad implícita (estoquear).

Pero también se puede pensar de otra forma, casi inversa. Las plataformas desde sus algoritmos se vuelven activas para construir un sujeto pasivo que sólo mire lo que le proponen. De ahí que hay toda una actividad en la parte gris de los medios sociales que desde su actividad algorítmica, no visible, producen la pasividad de los sujetos en cuanto a la elección de qué ven, y de qué es relevante. El sujeto, así, se vuelve simplemente un ente anestesiado en un proceso interpasivo: su relación es pasiva desde la hiperactividad algorítmica.

Así Internet es un actor más que tiene implicaciones en nuestro accionar. La noción de Zizek nos permite pensar en nuestro involucramiento interpasivo con la realidad, y más a fondo, sobre las implicaciones políticas, económicas y sociales que la relación con las nuevas plataformas sociodigitales genera. Cabría preguntarnos de qué manera estamos relacionándonos en Internet: ¿desde la interpasividad que produce nuestra propia actividad?, ¿desde la interpasividad que genera la actividad algorítmica?, o ¿desde otras formas más activas y conscientes de estos procesos?

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